Thursday, July 24, 2008

EL MAGO SEPTIEN: UNA CRONICA

Aquí les dejo una crónica muy interesante del Mago Septién, dice muchas cosas de él que yo no sabía.

La crónica es de Ana Torres y les dejo el link de su Blog (Ana en el Pantano) en el título.

Gracias Ana, si te vuelves a meter por aquí.



El Mago, Leyenda viva
Una casa azúl como el color “con el que te ves muy guapa”, bastante vieja y decadente, en plena avenida politécnico nacional, entre comercios de uno y otro lado entre los que se erige como única sobreviviente de una época en que la colonia Lindavista era un lugar exclusivo, ahora está sucia y descuidada afligida por los claxonazos de la congestionada avenida. El “Mago” Septién nos abre la puerta con unas manos largas y afiladas propias de un pianista, arrugadas, manchadas y velludas, evidencian los 91 años que cargan a cuestas. De impecable pantalón de vestir gris oxford, zapatos recién boleados y camisa cuello de tortuga azul zafiro y bata del mismo tono, adereza el atuendo con un hermoso anillo con brillantes rodeando una hermosa gema

El Mago nos conduce por una puertecita baja de fierro en la que al abrir hay una pequeña perrita negra terrier escocés, su única compañera, está “tatuada” nos dice, es inglesa y se la regaló su yerno enviándosela desde Europa. El Mago parece contento con la visita aunque se exalta cuando intenta platicarnos algo extraído de lo más hondo de su memoria, “¡tengo que civilizarte niña!”, ya sea con el tema de su largo árbol genealógico o con su carrera como cronista deportivo.

Un hombre culto como pocos, de inteligencia afilada y físico aristócrata, aún a sus años se mantiene erguido, fuerte y lúcido, aunque se lamenta “estas piernas son un problema ves?”, cuando jugaba tenis me servían mucho, gané a los 15 años a nivel nacional por Querétaro un torneo, y luego concursé en una carrera de 400 metros que también gané, pero pus entre puros chaparritos, yo de tres zancadas cruzo este patio niña” dice, mientras permanecemos sentados en una banquita de mosaicos, vieja como vieja es la casa y viejo el patio trasero, con sus árboles frutales que presume haber plantado él mismo: un pequeño limón, un ciruelo japonés, un gran aguacate y un naranjo del que robé el primer fruto, continúa su relato “me cambié el nombre (para esta última carrera) porque en mi familia eso no se hace, es otro nivel niña, mi hermana (Cármen Septién) hace obras de beneficencia que ni te imaginas niña, tiene casas para ancianos y recoge a cada rato más y más, se gasta más de un millón de pesos al mes”.

Frente al escudo de armas de la casa Septién, situado encima de una chimenea aparente y rodeado de algunas pinturas comenta “Septién quiere decir siete cabezas porque matamos (sus antepasados) siete moros durante la ocupación de los moros en España, pero estamos desde las cruzadas”, en el escudo de armas hay un cintillo que dice “éste de aquí mató a siete”, y debajo una luna de plata, un sol con cara y debajo algunas estrellas que flotan sobre una torre de castillo de la que sale un caballero armado con la mano en alto, desde arriba de la torre azoma un brazo que baja intentando detener al caballero “su hermano ¿ves?, lo trata de detener”, y coronando el escudo de armas, una gran corona dorada, reflejo del abolengo familiar.

Primo hermano del cura Hidalgo y de Iturbide, de quienes dice también que son primos hermanos pero que la historia lo ha borrado, así como de algún otro ilustre que regaló el acueducto a la ciudad de Querétaro, y otro más que trajo piedra por piedra la iglesia que descansa dentro de las instalaciones del teatro Helénico.
Es realidad, Pedro Septién Orozco, el Mago, tiene un apellido que se remonta al menos 400 años. --¿“No se aburre aquí solito”?—, “si yo quiero le hablo a mi hermana y ceno en Querétaro, tenemos dos aviones pero eso no se lo ando diciendo a la gente, así que me voy al aeropuerto y llego a la hora que quiera niña, mira, en aquella foto estoy con Slim, estamos atorados con 2 millones de pesos, es que quiere que le haga unas grabaciones de béisbol desde mil novecientos y tantos para acá pero bueno, a ver... y recorriendo con la mirada una estropeada pared a manera de galería continúa:

“En esta foto estoy con el Peje, mira, me quieren hacer un homenaje pero no tengo ganas ya de andar en la calle, a los de Televisa cuando quieren grabarme les digo, vengan aquí, y aquí tienen que hacerlo ves?, dice observando la sala roja en donde habitan dispersos diversos papeles, fotos y recortes de periódicos.

Nos muestra además una revista de Día Siete con Kurt Cobain en la portada y su nombre “El Mago Septién……” por encima del nombre de George W. Bush, lo que le causa mucha gracia, y en interiores tres páginas que le hacen honor. Otra, un suplemento de Clío sobre béisbol en donde le rinden pleitesía y un libro de Heriberto Murrieta cuya introducción nos enseña que escribió y con el que no está de acuerdo en que su foto esté en el medio.

Nos platica que ha Slim le pidió un regalo: una línea privada que no esté intervenida la cual mantiene en un despachito que usa frecuentemente, así lo dice, Fernández de Ceballos quien es su pariente también, y quien mantiene guardados papeles, “¿te imaginas niña lo importantes que deben ser esos papeles para que los guarde aquí?”.

Cuando habla de su casa de Querétaro no puede evitar presumirla, tiene quince salas niña, mira esto, en un recorte de periódico se observa una pareja de novios delante de un enorme tapete colgado, “es un gobelino niña”, mide como diez metros de largo, el gobelino tiene más de 100 puntadas por centímetro cuadrado ¿sabías?, lo tienden en una superficie y con hilos de seda de colores van haciendo las figuras ves?, esto cuesta un dineral niña, mira los muebles, dice mostrando otro recorte en el que se ven otros novios delante de una hermosa chimenea de madera con figuras de oro, “mira los muebles niña pero fíjate bien”.

Habla de las dotes que su familia dio en tiempos pasados, regalaron los terrenos de Jurica y Juriquilla… y su hermana es dueña de los terrenos que usa el Tecnológico de Monterrey en Querétaro, además de ser la dueña de Alpura. Revela que López Mateos le regaló una moneda de oro... y así pasamos la tarde con esa leyenda viva (y bastante aún) el Mago Septién

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